Sep 20 2008
El Señor de las Nubes
Hace muchos años, tantos que la fecha exacta se confunde y mezcla con el tiempo olvidado, existió en la región de Jinotega, un joven llamado Mixtli. El muchacho no parecía interesado en las cosas propias de su edad, mucho menos en las actividades de su gente. Sólo se sentaba a observar el Cerro Chirinagua día tras día, obsesionado con la pretensiosa idea de querer hablar con los dioses y ver como lucían.

Pero a los dioses no les gustó la idea de que un simple mortal quisiera hablar con ellos y decidieron castigarlo. Su piel joven se arrugó en un momento, su pelo antes negro se tiñó plateado y para el final del día, el muchacho se había convertido en un gigante de piedra. Desde entonces, Mixtli, el Señor de las Nubes, aún sigue allí cubierto ya por el frondoso bosque, mirando eternamente al cielo y custodiando para siempre las brumas de Jinotega y las lluvias que bendicen y embellecen esta región.
Foto: Jinotega “La Ciudad de las Brumas”/www.intur.gob.ni
Addendum:
Lectura recomendada: Las inferencias jinoteganas del profesor Harvey Wells/ La Prensa:
“Mixtli –continúa explicando Wells-, era un joven de aquí de estos lugares. Era diferente a los demás porque en lugar de estar participando en las labores cotidianas de su tribu o en los juegos propios de la adolescencia, prefería pasar sentado al pie de esta montaña contemplando las nubes que siempre vienen del Norte en este mi pueblo. Él quería hablar con los dioses. Yo me imagino a Mixtli intentando saber cómo sería la cara de Cuculcán, los gestos y las razones de Chirinagua. Me lo imagino interrogando permanentemente a los cielos, a los elementos, a los astros.
“Pero usted sabe que los dioses castigan la tradicional pretensión humana de ser como ellos, y Mixtli fue castigado. Los dioses hicieron que envejeciera en un día y que se convirtiera en un gigante de piedra con el castigo eterno de cuidar las nubes de Jinotega.
“Me decía don Ramón Valdés, que es un hombre muy culto del lado de Rivas, que la leyenda de Mixtli tiene muchísimo en común con otras leyendas como la de Prometeo, que quiere ser como los dioses y no ve que está desnudo frente a los poderes. En todas las leyendas va a encontrar lo mismo, me decía, pero fíjese bien que Prometeo se quedó eternamente encadenado a una roca por un castigo divino, posiblemente nuestros dioses indígenas hicieron algo parecido, al castigar a Mixtli que puede ser el símbolo de nosotros mismos, eternamente viendo las nubes, eternamente cuidando el lugar y, posiblemente, Mixtli tenga muchísimo que ver con nuestra idiosincrasia”.
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