Archive for October, 2007

Oct 26 2007

Los Ahuizotes o Aguizotes

Published by Isa under Tradiciones

Los ahuizotes o aguizotes como también se les conoce, no tienen forma, pero de alguna manera su presencia se deja sentir. No tienen consistencia sólida pero se sabe que están cerca cuando de pronto nos entra el miedo o nos atemorizamos sin razón aparente. Sus gemidos se dejan escuchar en los caminos solitarios, sus sombras las vemos con el rabillo del ojo, la sensación que están cerca la sentimos en el escalofrío repentino de la espalda. Se burlan, asustan, provocan enfermedades y hasta la muerte. Cuando toman consistencia lo hacen en forma de mocuanas, duendes, ceguas, lloronas, taconudas y otros espantos conocidos y populares en Nicaragua.

Nuestros pasados indígenas, personas muy supersticiosas, fueron muy creyentes de los ahuizotes y desde entonces el pueblo ha venido inventando rituales para hacerlos desaparecer: rezar, hacer la señal de la cruz con los dedos, persignarse, y hasta ponerse la ropa al revés.

De acuerdo con Tania Trejos, la palabra “ahuizotes o aguizotes viene del náhuatl y significa Espinoso, las características de esta palabra es que se encuentra donde haya agua, cerca de un río o lago.”

La ciudad de Masaya, cuna del folclor nicaragüense, tiene el honor de ser testigo de una alegre tradición que se celebra a finales de octubre, dedicada a estos seres que inspiraron respeto en nuestros antepasados por ser misteriosos y desconocidos para ellos.

Continúa la Señora Trejos, “según datos proporcionados por Edgard Escobar Barba, entre el 30 y 31 de octubre se realiza la vela de los Ahuizotes, en una casa en el famoso barrio indígena de Monimbó en Masaya, está casa está ubicada cerca del tempo de Magdalena, así la vela es más emotiva.

En esa casa se reúnen todos los Ahuizotes para esperar la madrugada y salir a asustar a niños, ancianos, adultos y jóvenes por medio de máscaras y atuendos realizados por ellos mismos y con materiales nacionales. En la vela hay mucha comida, la mayoría hecha a base de carne de cerdo, bebidas como chicha de maíz, pinol, café, entre otras. Es una gran celebración con mucha algarabía nicaragüense.” (END, 27 de octubre de 2004)

Video: Youtube/Kaike75

Comments Off

Oct 17 2007

Un pasajero - Hernaldo Zúñiga

Published by Isa under Nicaragua y su música

Un verdadero tesoro para nosotros, los que crecimos y cantamos las canciones de Hernaldo en la década de los 80’s…

Video: Samcskater/YoutubeMás noticias de Hernaldo: El blog de Marcela

Comments Off

Oct 16 2007

El Cadejo de Masaya

Ven a mi vida con amor, libro que publicara el recopilador e investigador Francisco Gutiérrez Barreto y de quien he tomado este fragmento, nos narra otra historia de nuestro ya famoso Cadejo, espanto popular que muchas veces deambula, se pierde y aparece en los temas de mi blog.

He querido dejar guardada esta historia muy cerca de mis otras recopilaciones de cuentos y leyendas. No sólo porque mi memoria a veces me falla, sino porque en internet las publicaciones, al igual que las apariciones de mi pueblo, son caprichosas. Un día están allí, y al siguiente desaparecen sin dejar rastro.

“Resulta que en los años cincuenta del siglo pasado, hubo una fiesta en el Club Social de Masaya cuando éste estaba situado en la casa de la anterior Ferretería Cabrera, localizada en la esquina frente al Parque de la Parroquia, que forman la Calle de San Sebastián y aquella que conduce al mercado. El caserón continúa allí y en cada paso frente a él siento dosis de intriga.

Pues bien, después de una soirée simpática el matrimonio decidió abandonar el ágape, adelantándose la señora junto a un grupo de amigas que habitaban por la vecindad. El esposo se entretuvo unos veinte minutos más, en despedidas, antes de iniciar su regreso y caminar unos ochocientos metros, que marcaban la distancia entre el Club y la anterior casa habitacional.

Mi personaje se había tomados unos tragos, pero estaba en perfectas condiciones. Al menos así lo asegura, y aunque Masaya era una ciudad libre de delitos, no dejaba de causar cierto temor el andar solo por las noches. Al atravesar el Parque de la Iglesia de la Asunción o Parroquia, notó se le acercó un perro grande, tipo pastor. Era hermoso, de un blanco total. Tenía una larga cola de abundante pelo y de inmediato dio señales de amistad.

El canino caminó junto a él todo el trayecto, haciendo sin par compañía e incluso hubo momentos en que el caminante le habló, como se hace cuando existe simpatía, quizás nacida por la protección sentida. Al pasar por una de las esquinas apareció otro perro inmenso y para no mostrar miedo apenas lo vio con el rabillo del ojo, más sí notó que su compañero mostró sus colmillos y dientes, huyendo rápido el intruso negro.

Al llegar y abrir la puerta de la casa, el animal blanco y elegante decidió entrar. Una vez en el dormitorio, la señora, que no había tomado, encomió al señor para sacar al animal, pero él alegó que se había encariñado y era una maldad dejarlo afuera. El chucho se metió debajo de la cama. La esposa entonces consintió bajo condición de echarlo después de comer por la mañana.

Cerrada la casa con la seguridad acostumbrada, echaron llave al cuarto como parte de la rutina. Ambos rectificaron estar bien protegidos y se dedicaron a dormir. Fue cerca de las ocho de la mañana cuando la bullaranga de sus hijos los despertó. Y ¡qué sorpresa!, el visitante no estaba, ¿cómo salió?, ni rastro había dejado. Ambos se miraron entre sí y dieron gracias a Dios, pues entendieron que habían sido protegidos de alguna maldad por el Supremo Señor.

Hoy él comenta cuando habla de experiencias: ¡Me salió el cadejo!… Al instante su señora confirma y resulta difícil no creerles.

Fragmento escrito por: Francisco Gutiérrez Barreto, tomado del El Nuevo Diario, 19 de mayo, 2007.

Comments Off

Oct 16 2007

Por pura casualidad me topé con el bueno…

“De pronto, al llegar a un crique, voy viendo al animal tomando agua. En medio de que me sentía turulato pude distinguir que era parecido a una cabra pero con cierto aire de perro. Yo no sé si era una cabra con cara de perro o un perro con cuerpo de cabra… La cosa es que el animal estaba ahí, como esperándome. La cabeza no me daba para pensar mucho y no le puse mente a las preguntas que yo mismo me hacía. ¿de dónde vendrá? ¿será de alguien que anda por aquí? ¿será salvaje o casero?

Por puro instinto agarré el machete y me fui acercando poco a poco. Cuando pasé a la par de él se ajiló para un lado y sus casquitos le sonaron en las piedras de la quebrada cris, cris, cris. Me le hice el chancho, pasé sin volverlo a ver y seguí mi camino. Ya no sabía si el frío que sentía y el sudor que me corría por todo el cuerpo eran por la jodida calentura o por el miedo al animal.

Con disimulo voltié la cara y con el rabo del ojo pude ver que venía detrás de mi. Si me detenía… él también, si me apuraba… él también. Hermanó, yo caminaba por puro milagro. Sería la media noche, cuando el animal pasó a toda carrera junto a mis patas que hasta casi me bota…

….Hasta entonces me pude percatar que era el cadejo, el animal que me había acompañado en la caminata. De suerte que era el cadejo bueno y no el cadejo negro, el malo. Yo no se si ustedes lo saben, pero hay dos clases de cadejo. Si hubiera sido el negro que me sale… no estuviera contando el cuento…” (Continúa)

Historia publicada en la Revista Enlace, proyecto del Centro de Intercambio Cultural y Técnico. Cuentos de Juan Ríos. Foto/El Cadejo, por Carlos Aguirre. Enlace No. 77

Comments Off

Oct 15 2007

The Old Man of the Forest (Salvemos nuestro medio ambiente)

Published by Isa under A Nicaraguan folktale

El Viejo del Monte de Solentiname

 

The legend of El Viejo del Monte (the old man of the forest) is one of the archipelago’s most enduring folktales. No one is exactly sure around what time the story originated, but it has been told and retold for at least the past seven generations.

 

The moral of the legend is a simple one—Don’t mess with nature.

 

It is said that the character now known throughout the numerous islands of the Solentiname Archipelago as El Viejo del Monte, used to be a merciless hunter who practiced his aim by randomly killing all species of animals who stepped in his path. Without any respect for the life of the animal, El Viejo del Monte wouldn’t even honor his prey by eating it; he just slew it and left it to rot.

 

Partly to punish him and partly to teach him a lesson, the gods turned the man into a part man/part simian creature (sisimico) and made him keeper of Solentiname’s abundant wildlife. Now El Viejo del Monte protects the numerous species of birds, reptiles and mammals that live in Solentiname from poachers and irresponsible hunters. What he once disrespected and destroyed, he now protects just as viciously.

 

(Continue … Solentiname - El Viejo del Monte)

 

Legend written by Maria Alejandra Mendieta/Solentiname.com

 

 

Comments Off

Next »