Archive for the 'Poesía' Category

Jun 13 2007

Yo, la que te quiere

Published by Isa under Nicaragua y su música, Poesía


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Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho.
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches,
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía
y te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que rie y llora.
Yo,
la que te quiere.

Poema de Gioconda Belli/ Musicalización e interpretación de Yolanda Blanco/ Album: “Nonantzin”.

 

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Jun 03 2007

Verde es el río

Published by Isa under Poesía

Mi reino vivirá mientras

estén verdes mis recuerdos.”

José Hierro

¡Aquí todo es verde! Verde el camalotal de las vegas.

Verdes los guabos y sus vainas henchidas de habas dulces.

Verdes las iguanas tendidas al sol.

Verdes sus crestas férreas y altivas.

Verdes los chocoyos que pasan en bandadas

o se almuerzan en jubilosa algarabía un guayabal.

Y las tortugas hurañas que saltan de sus troncos viejos

se zambullen y luego se pierden.

Verde el canto de las oropéndolas

cuando terminan de colgar sus nidos.

Verdes las hormigas náufragas sobre algas a la deriva.

Verde el sombrero de hojas que se hacen los niños

para esconderse del sol en el reflejo del río.

Verde-rojo. Verde-azul. Verde-amarillo. Verde-marrón.

Verde las loras. Verde los garrobos. Verde los chichimecos.

Verdes como el viento que despierta a la mañana.

Verde la lluvia fresca sobre el ramaje de los mangos.

Verde, a veces, el vientre suculento de las ceibas

y la sombra de los elequemes en el espejo del río.

Verde por tierna la leche de los jocotes verdes.

Verde siempre el aliento y la silueta de la montaña.

Verdes las olas que mecen el bote que nos lleva y nos trae al río.

Verde el silencio de las mareas y la brisa.

Verde también la mirada si te asomas al fondo del río

y lo abrazas con los ojos sin tocar sus orillas.

Verde es el río. Verde. Muy verde.

Verde y Escondido. Verde y esquivo. Sólo mío.

¡Verde es todo el año y en todas las horas!

Aun cuando se vuelve oscuro para auscultar la noche

y compartir su misterio con unos ojos negros

o llorar la violencia de sus hijos. ¡Río-Madre!

Para mí siempre es verde porque me corre por dentro

el verde de sus riberas. El verde de sus aguas nuevas.

El verde del cielo que se contempla en ellas.

¡Verde! Que no hace falta que lo quiera verde.

Verde sería ayer. Verde hoy para mañana y todavía.

Verde-mío. Verde-tuyo. Verde-nuestro.

Verde. Más verde el deseo de que no lo devore nunca el marasmo…

Gloriantonia Enríquez, poeta y ensayista nicaragüense

 

Foto: Sandra Saric, en su visita a Nicaragua.

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May 29 2007

Bendita sea la mujer

Published by Isa under Poesía

“Bendita sea la mujer

Bendita sean todas las mujeres

que contra el mundo y la sociedad

que las desprecia

levantan bien alto el bello fruto

de sus entrañas maternas.”

El poema “Para mi todas son madres” del Indio Duarte y otros valses inmortales de José de la Cruz Mena alusivos al Día de las Madres pueden ser escuchados en la excelente recopilación que Nicaragua Actual hiciera por motivo de la celebración de nuestra madre nicaragüense el 30 de mayo.

 Madre es la que cuida, la que ama, la que da su vida…

Cuadro de June Beer, pintora primitivista nicaragüense.

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May 21 2007

¿Quién escribió “Sabor a Nicaragua”?

Published by Isa under Poesía

Leyendo ayer “Sabor a Nicaragua” que aparece en tantos sitios nicas y ha circulado por años en nuestros correos electrónicos, me dio curiosidad averiguar más acerca del el autor/autora de dicho escrito. He notado que va y viene como si fuera un poema anónimo y creo que es una lástima, porque hay que darle honor a quien honor merece.

Sé que el Nuevo Diario lo publicó el 3 de mayo del 2002, bajo el título “Así sueñan los nicas que residen en EEUU” y hace mención que fue remitido a Variedades por don Mariano Bermúdez, presidente de Producciones Artísticas Nicaragüenses (PAN) quien reside en San Francisco, Estados Unidos. Sin embargo también noté que en la página de las ex-alumnas del Colegio La Asunción aparece que el poema fue escrito por Norah Cedeño Maglione de Hernandez, nicaragüense que emigró a Panamá hace 19 años.

A mi parecer, es muy hermoso para que circule sin nombre…Me encantaría saber más de la autora.

Sabor a Nicaragua

Nicaragua sabe a nacatamal, huele a sacuanjoche y suena a marimba.

Nicaragua tiene sabor a agua de coco, a tierra mojada y a carnita asada de la esquina.

En la mañana, gallopinto con tortilla y una taza de café con leche

y en la noche a atol con guirila.

Es un buen pedazo de queso ahumado con tortilla,

es una taza de leche agria de donde los Narvaez.

Nicaragua tiene sabor a jocote tronador, a pelusita de tamarindo, a guayaba madura.

A cajeta de leche de Diriomo,

a raspado Loly que cuando metemos el dedo para que el hielo nade mejor en el sirope nos queda manchado y no podemos negar que comimos rapado.

Para el hambre que quema las tripas, no basta con una carne en baho,

se requiere una orden de carne asada, maduro frito con queso y un buen vaso de chicha,

quien sabe si un vigorón también.

Nicaragua es el peso de las flores que adorna la cabeza de la monimboseña,

el zensontle que cruza los montes, el guardabarranco sobre la rama.

Es el meneo sensual del la costeña y su palo de mayo

y la tristeza norteña del violín de talalate.

Tanto rogar por alcanzar el paraíso, y lo tenemos a la vuelta: las isletas de Granada sin tráfico, ni vidrios ahumados, ni televisión.

En Corn Island, es fácil encontrar nuestra soñada isla desierta y percibir los olores de este hueco del planeta.

Huele a pescado, a aceite de coco, a cuerpo al sol, a agua salada.

Nicaragua sabe a naranjada, a limonada, a pozol con leche.

Es tiste envuelto en hojas de chaguite, es maiz pujagua, es yoltamal y revuelta.

Suena a “me lo das con ipegue”, a “aquí va el chancho con yuca”,

a “viva el Boer”,

sabe también a un cumbo de atol caliente en una tarde de lluvia,

a cajeta de purísima en diciembre,

huele a madroño y a reseda.

Nicaragua, como dijo Rubén, es pequeña pero uno grande la sueña,

grande para los que se quedaron, grande para los que nos fuimos y grande para los que sólo están de paso.
Es el calor que te despierta sudando de la siesta

y el aguacero que te arruina el uniforme del 15 de septiembre.

Nicaragua es vivir con la danza de los lagos bajo tus pies y con el olor del fogón llamándote cual canto de sirena.

Nicaragua es temblor, es lagos, es lagunas, es volcanes

“Alabado sea el santísimo sacramento del altar…”,

el tum tum de los chicheros en la procesión, los negritos y las “vacas”

anunciando a Santo Dominguito.

Es San Jerónimo Doctor con su pito y su tambor en Masaya,

el San Sebastián en Diriamba.

Es el promesante, el eterno penitente, donde caminando curamos las penas,

damos las gracias y pedimos lo que creemos que nos falta.

Nicaragua suena a cigarras anunciando lluvia, a pocoyos al amanecer y a monos congos en la noche de la selva atlántica.

Nicaragua es un triángulo en donde se conjugan perfectamente el Cocibolca y el Xolotlán.

Que linda es Nicaragua bendita de mi corazón.

No hay una tierra en todo el continente tan hermosa y tan valiente como mi nación.

Nicaragua tiene el ardor de una raja de canela, el picorcito del clavo de olor,

y el tinte del achote.

Huele a gallina de patio, al almendro de´onde la Tere, a níspero y a marañón.

En Navidad sabe a chompipe relleno, en Semana Santa a curbasá y a cuznaca

y en las fiestas patronales a chancho con yuca, a indio viejo, a masa de cazuela.

Nicaragua, Nicaraguita la flor más linda de mi querer.

Salve azucena divina, cantamos los fieles marianos en las purísimas.

Otros preferimos el caballito chontaleño, la queja india, el solar de Monimbo,

algunos no tan viejos recordamos a los Pancasán de épocas pasadas y a Panchito Cedeño.

A mí, la patria me sabe, me huele y me suena a sacuanjoche,

es azul y blanca, es huele de noche, es jazmin recien cortado

y parafraseando a uno de nuestros grandes compositores, Erwin Krüger

“quiero tener el consuelo de quedar cuando me muera cerca

del fresco arroyuelo en cuyas aguas bebiera

y así mi alma por los montes cuando esté clareando el día

convertida en un zensontle cantará estás melodías”.

Así es Nicaragua, así es mi país, la tierra mía donde yo nací
Nora Cedeño Maglione de Hernandez

Un mensaje de la autora:

Poco después de haber escrito este tema tuve el placer de recibir noticias de la Señora Nora C. de Hernández, autora de Sabor a Nicaragua.

Aquí un poco más de ella: “(Soy) Nacida en Managua, emigrada a Panamá hace 22 años, pero pura pinolera por gracia de Dios, con pasaporte azul. Casada con un masatepino, con abuelo monimboseños, por parte de papá y chinandeganos por parte de mamá, con una mezcla extraña de europa (mi apellido materno es Maglione) y de lo más profundo de raíces indígenas.He dejado que mi sentimiento recorra anónimamente y a veces bajo la “pluma” de otro, el mundo de los nicas afuera porque no el sentimiento de nostalgia no es mi patrimonio sino el de los que nacimos en ese triangulito centroamericano que se llama NICARAGUA.”

Es un gusto enorme poder conocer un poco más acerca de ella.

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