Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.
Raíces americanas
Para los niños de nuestra América Hernaldo Zúñiga
Un niño va caminando su desventura
no encuentra charango y quena para cantar
Hay miles sombras de piedras que da el progreso,
le impiden ver sus raíces de tierra y mar, que ciego va.
El niño ciego tropieza con el asfalto,
que ahoga el olor a flores que Dios nos dio.
El grito de la marimba murió en silencio,
el ruido del automóvil lo asesinó, que ciego va.
CORO:
Hombre americano, unamos la voz
del Inca y Nagrandano,
del Maya y del Araucano,
bailemos a un mismo son.
Indio americano, unamos la voz
del Inca y Nagrandano,
del Maya y del Araucano,
bailemos a un mismo son.
Camina niño camina
son tus sandalias
la América que en tus manos a puesto el sol,
corrió el reloj de tus ojos antes marchitos.
Marimba, cuatro y charangos son tu canción,
de libertad. (bis)
CORO:
Hombre americano, unamos la voz
del Inca y Nagrandano,
del Maya y el Araucano,
bailemos al mismo son.
Indio americano, unamos la voz
del Inca y Nagrandano,
del Maya y el Araucano,
bailemos al mismo son
Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho.
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches,
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía
y te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que rie y llora.
Yo,
la que te quiere.
Poema de Gioconda Belli/ Musicalización e interpretación de Yolanda Blanco/ Album: “Nonantzin”.
Porque todos amamos la tierra que nos vio nacer, aunque no vivamos en ella, y porque a veces cuando escuchamos canciones, nos identificamos tanto con la letra que nuestro espíritu vuela a ese pedacito de cielo…
“- Quiero decirles amigos míos, que yo me alejé llorando con mi chapela vasca y mi acordeón peregrino, y un solo pensamiento taladró mis sentidos: que tan importante es aquel que muere con un fusil en la mano defendiendo la libertad de su tierra, como el que muere en el exilio, soñando volver a ella-.…”