Archive for the 'Cuentos y leyendas de Managua, Carazo y Jinotega' Category

Jan 04 2010

La Taconuda de El Crucero

“Habían descendido unos 100 metros hacia una cañada dentro del cafetal cuando escucharon a muy pocos pasos un profundo quejido o gorgoteo que les erizó los pelos del cuerpo, saturándose el ambiente con un hedor azufroso que hirió sus narices. Calixto, más pálido que una hoja de papel, levantó su cutacha en cruz y empezó a rezar con fuerza para tomar valor, pues no podía dar ni un paso al engarrotarse sus pies por el miedo. Sin embargo, la voluntad que Dios les ha dado a sus hijos es grande, y el poder de la oración lo es más, y eso fue lo que impulsó al joven capataz para buscar a Félix, quien seguramente estaba siendo atacado por alguien.

Avanzó unos pasos hasta casi chocar con un bulto doblado por la mitad en una rama de Guapinol, quien resultó ser su amigo. El hombre gorgoteaba tratando de desprender de su cuello los afilados huesos de unas grandes manos que lo estaban estrangulando. Calixto alumbró a su amigo y a una sombra encima de Félix, ahogándolo. Al verse descubierta por los hombres y alumbrada en lo que parecía ser su cara, una horrorosa máscara de huesos, el espanto chilló como poseído y comenzó a halar al pobre hombre desde la rama en donde estaba hacia un hueco profundo que existía entre las retorcidas raíces de un Ceibón, en donde seguramente el ente se escondía entre las entrañas de la tierra.

Entre susurros se comentaba que el espanto de La Taconuda había desaparecido a muchos campesinos que se retrasaban dentro del cafetal…”

Fragmento tomado de “El rapto de la Taconuda”, artículo escrito por la señora Ninoska Chacón en END – Para leer la historia completa siga este enlace -

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Jan 01 2010

La Carretanagua tambien se aparece en Carazo

Jorge Araya Ramos, habitante de Las Marías (…) sostiene que a él mismo le salió en dos oportunidades la “Carreta Nagua”, “y no estoy mintiendo esto no es “Cuento de Lencho Catarrán” explicó el campesino.

Dijo que en dos oportunidades ha estado frente a frente con el “espanto”, pero que no le ha demostrado miedo, más bien lo amenazó con un machete “y así me he dado valor, aunque la primera vez que lo vi fui a parar a la casa de mi mamá con una gran calentura”, expresó Araya.

carreta

Araya, dijo que ni licor toma, porque pueden pensar que andaba borracho, o algo que se parezca, “pero no, yo la vi”, se adelantó a responder el entrevistado.

Dijo que la visión del “espanto” ha sido en circunstancias similares cuando va a cuidar los frijolares, porque la robadera está en lo fino y entonces hay que cuidar la producción y la última vez que, según dice, vio la “Carreta Nagua”, fue hace quince días, aproximadamente.

Señala que los bueyes, eran calavéricos y que no pudo ver la cara de quien manejaba, pero “aunque no dejó de darme mi cosita ya me acostumbré”, dijo con cierta naturalidad el campesino.

Entre tanto, el mismo Araya, asegura que en el sector de Las Marías, la gente dice haber escuchado, lamentos y otras cosas, por eso dicen que en esos lugares asustan y ya varios periodistas han venido a ver qué es lo que pasa, indicó Araya, como para darnos seguridad que lo que dice es cierto.

Fragmento tomado de “Espantos en Carazo?” artículo escrito por Alberto Cano Esteban en END, 21 de septiembre, 1998

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Sep 20 2008

El Señor de las Nubes

Hace muchos años, tantos que la fecha exacta se confunde y mezcla con el tiempo olvidado, existió en la región de Jinotega, un joven llamado Mixtli. El muchacho no parecía interesado en las cosas propias de su edad, mucho menos en las actividades de su gente. Sólo se sentaba a observar el Cerro Chirinagua día tras día, obsesionado con la pretensiosa idea de querer hablar con los dioses y ver como lucían.

Pero a los dioses no les gustó la idea de que un simple mortal quisiera hablar con ellos y decidieron castigarlo. Su piel joven se arrugó en un momento, su pelo antes negro se tiñó plateado y para el final del día, el muchacho se había convertido en un gigante de piedra. Desde entonces, Mixtli, el Señor de las Nubes, aún sigue allí cubierto ya por el frondoso bosque, mirando eternamente al cielo y custodiando para siempre las brumas de Jinotega y las lluvias que bendicen y embellecen esta región.

Foto: Jinotega “La Ciudad de las Brumas”/www.intur.gob.ni

Addendum:
Lectura recomendada: Las inferencias jinoteganas del profesor Harvey Wells/ La Prensa:

“Mixtli –continúa explicando Wells-, era un joven de aquí de estos lugares. Era diferente a los demás porque en lugar de estar participando en las labores cotidianas de su tribu o en los juegos propios de la adolescencia, prefería pasar sentado al pie de esta montaña contemplando las nubes que siempre vienen del Norte en este mi pueblo. Él quería hablar con los dioses. Yo me imagino a Mixtli intentando saber cómo sería la cara de Cuculcán, los gestos y las razones de Chirinagua. Me lo imagino interrogando permanentemente a los cielos, a los elementos, a los astros.

“Pero usted sabe que los dioses castigan la tradicional pretensión humana de ser como ellos, y Mixtli fue castigado. Los dioses hicieron que envejeciera en un día y que se convirtiera en un gigante de piedra con el castigo eterno de cuidar las nubes de Jinotega.

“Me decía don Ramón Valdés, que es un hombre muy culto del lado de Rivas, que la leyenda de Mixtli tiene muchísimo en común con otras leyendas como la de Prometeo, que quiere ser como los dioses y no ve que está desnudo frente a los poderes. En todas las leyendas va a encontrar lo mismo, me decía, pero fíjese bien que Prometeo se quedó eternamente encadenado a una roca por un castigo divino, posiblemente nuestros dioses indígenas hicieron algo parecido, al castigar a Mixtli que puede ser el símbolo de nosotros mismos, eternamente viendo las nubes, eternamente cuidando el lugar y, posiblemente, Mixtli tenga muchísimo que ver con nuestra idiosincrasia”.

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Dec 14 2007

La Taconuda

El municipio de El Crucero en Managua no sólo es conocido por su clima favorable, su cerámica y por ser una de las zonas cafetaleras más importantes de Nicaragua, sino también por las historias que nacen de las narraciones y vivencias de sus pobladores. Además de sus ceguas, brujas y sus misteriosas casas embrujadas, esta zona es famosa porque alberga uno de los espantos más famosos y temidos del lugar: La Taconuda.Según Ninoska Chacón, este espíritu maligno que bien podría ser protagonista de cualquier libro de terror, es un “remedo huesoso, hediondo y escalofriante de una mujer de quien se decía que 150 años atrás había muerto trágicamente a manos de un familiar y que desde entonces aterroriza a los cortadores de café”. Por otro lado, Eduardo Manfut nos cuenta que La Taconuda “es una mujer de 7 pies de estatura, joven, pelo largo que le llega hasta la pantorrilla, delgada, zapatos de tacón altos y curvos, de cara seca, de ojos hondos labios pronunciados pintados y risueños, chalina negra, bustos respingados, vestido blanco con un fajín de plata y hebilla cuadrada grande y un cintillo dorado en el pelo…cuando pasaba dejaba un gran aroma de perfume y por eso la identificaban, pero no a todo hombre se llevaba.”Esta espantosa aparición con cuerpo de mujer, se aparece entre los cafetales nicaragüenses aprovechando las sombras de las noches frescas de esta región. No se sabe con exactitud como luce, lo único que es comentado con acierto, es el terror que provoca a quienes tienen el infortunio de ser los elegidos por ella. Tras escuchar su risa macabra entre los cafetales, algún hombre o capataz de alguna finca desaparece misteriosamente, y a la mañana siguiente amanece como atontado o dundo, mudo completamente, desnudo o peor aún, muerto con una mueca de terror clavada en su mirada perdida.

Foto: GuardianUnlimited

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Jul 20 2007

La Campana de San Sebastián

Se cuenta, que allá por los tiempos del Capitán Pedro Gutiérrez y de los Motas y Salazares traían procedentes de España una artística campana de legítimo bronce y de buen quilataje de oro, vibrante, sonora, fina, para la Iglesia San Sebastián en Diriamba.

Al atracar la embarcación a la playa, el Pacífico, que a veces no es tan Pacífico, hizo zozobrar la embarcación en las vecindades del sitio llamado posteriormente “El Astillero”. Una parte de la tripulación pereció ahogada y otra se salvó.

La precaria campana se fue al fondo del mar. Mas San Sebastián hizo el milagro de que manos misteriosas llevaran la campana a un sitio oculto, en la playa, que más tarde de denominó “El Mogote”, donde fue guardada la campana en una cueva, cuya entrada mira hacia el mar. Las olas embravecidas cuidaban y cuidan la entrada de esa cueva, donde la planta humana no osaba penetrar.Pero los vecinos del pueblo oían en ciertas noches un tropel de caballos que velozmente se dirigían fuera de Diriamba, hacia el mar. La imaginación popular divagando en aquellas noches oscuras, mientras rutilaban las estrellas arriba y el silencio se hacía aquí abajo en la paz del poblado, completó la leyenda de la campana de San Sebastián.

El tropel que se oía a deshoras era la cabalgadura en que viajaban Santiago acompañado de los ángeles que se dirigían veloces con la velocidad de la luz, hacia el cerro denominado “El Mogote”, a repicar la campana en honor del glorioso mártir y no son pocos los que la oyen sonar en el viento que viene del mar.

Leyenda recogida por Leopoldo Serrano tal como aparece en Muestrario del folklore nicaraguense, Pablo Antonio Cuadra y Francisco Pérez Estrada, Hispamer 2004
Foto: Diriamba.info

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