Archive for the 'Duendes, espantos y otros aparecidos' Category

Nov 20 2008

La leyenda de la Carreta Nagua (Nahua, Náualt)

La carretanagua, sale en las noches oscuras de mi pueblo, sembrando terror entre los asustados vecinos que aunque no la ven, escuchan su infernal paso por las antiguas calles de la ciudad.

Dicen que al llegar a las esquinas se esfuma, que no dobla, más bien vuelve a aparecer despacio anunciando una muerte segura en la calle que sigue. Los valientes que se han atrevido a espiar su paso desde la oscuridad de las sombras afirman que va conducida por la Muerte Quirina. Otros insisten que nadie la guia, más que un par de bueyes flacos y huesudos. Va buscando víctimas y carga eternamente las almas en pena de las personas que gozan haciendo el mal de sus vecinos del barrio con sus chismes, maldades y venganzas.

“Por las noches en el silencio de los caminos solitarios se oye pasar la misteriosa carreta. Los perros y las personas que se atreven a ver aquella carreta nagua quedan con fiebre del tremendo susto de la aterradora visión. Algunos pierden el habla por varios días y hasta se han mencionado casos de muertos por oír el ruido del chirriante paso de la carreta. Doña Julia, habitante del Municipio de Jalapa, Nueva Segovia dice que un día vio una carreta inmensa y en ella dos pasajeros quirinas que llevaban una vela prendida en cada mano. Sus cabezas estaban cubiertas con capuchas blancas, según ella eran las animas del purgatorio. Los dos pasajeros solo decían ‘reza por mi alma’ una y otra vez. Doña Julia no aguantó, dice que la vista de le nubló y perdió el conocimiento. Recuerda que los siguientes días fueron terribles para ella debido a la terrible fiebre y por varios días perdió la voz.” (Visto en El país que se nos va)

Otras versiones:

La Carreta Bruja o Carreta Chillona ( Leyendas de El Salvador)

La Carreta sin bueyes (Leyendas de Costa Rica)

Foto: www.manfut.org

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Feb 08 2008

Nuestras leyendas en video: El Padre sin Cabeza y La Cegua

Video tomado de Youtube/ Grekito

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Oct 16 2007

Por pura casualidad me topé con el bueno…

“De pronto, al llegar a un crique, voy viendo al animal tomando agua. En medio de que me sentía turulato pude distinguir que era parecido a una cabra pero con cierto aire de perro. Yo no sé si era una cabra con cara de perro o un perro con cuerpo de cabra… La cosa es que el animal estaba ahí, como esperándome. La cabeza no me daba para pensar mucho y no le puse mente a las preguntas que yo mismo me hacía. ¿de dónde vendrá? ¿será de alguien que anda por aquí? ¿será salvaje o casero?

Por puro instinto agarré el machete y me fui acercando poco a poco. Cuando pasé a la par de él se ajiló para un lado y sus casquitos le sonaron en las piedras de la quebrada cris, cris, cris. Me le hice el chancho, pasé sin volverlo a ver y seguí mi camino. Ya no sabía si el frío que sentía y el sudor que me corría por todo el cuerpo eran por la jodida calentura o por el miedo al animal.

Con disimulo voltié la cara y con el rabo del ojo pude ver que venía detrás de mi. Si me detenía… él también, si me apuraba… él también. Hermanó, yo caminaba por puro milagro. Sería la media noche, cuando el animal pasó a toda carrera junto a mis patas que hasta casi me bota…

….Hasta entonces me pude percatar que era el cadejo, el animal que me había acompañado en la caminata. De suerte que era el cadejo bueno y no el cadejo negro, el malo. Yo no se si ustedes lo saben, pero hay dos clases de cadejo. Si hubiera sido el negro que me sale… no estuviera contando el cuento…” (Continúa)

Historia publicada en la Revista Enlace, proyecto del Centro de Intercambio Cultural y Técnico. Cuentos de Juan Ríos. Foto/El Cadejo, por Carlos Aguirre. Enlace No. 77

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