Feb 08 2008
Archive for the 'Duendes, espantos y otros aparecidos' Category
Oct 16 2007
Por pura casualidad me topé con el bueno…
“De pronto, al llegar a un crique, voy viendo al animal tomando agua. En medio de que me sentía turulato pude distinguir que era parecido a una cabra pero con cierto aire de perro. Yo no sé si era una cabra con cara de perro o un perro con cuerpo de cabra… La cosa es que el animal estaba ahí, como esperándome. La cabeza no me daba para pensar mucho y no le puse mente a las preguntas que yo mismo me hacía. ¿de dónde vendrá? ¿será de alguien que anda por aquí? ¿será salvaje o casero?
Por puro instinto agarré el machete y me fui acercando poco a poco. Cuando pasé a la par de él se ajiló para un lado y sus casquitos le sonaron en las piedras de la quebrada cris, cris, cris. Me le hice el chancho, pasé sin volverlo a ver y seguí mi camino. Ya no sabía si el frío que sentía y el sudor que me corría por todo el cuerpo eran por la jodida calentura o por el miedo al animal.
Con disimulo voltié la cara y con el rabo del ojo pude ver que venía detrás de mi. Si me detenía… él también, si me apuraba… él también. Hermanó, yo caminaba por puro milagro. Sería la media noche, cuando el animal pasó a toda carrera junto a mis patas que hasta casi me bota…
….Hasta entonces me pude percatar que era el cadejo, el animal que me había acompañado en la caminata. De suerte que era el cadejo bueno y no el cadejo negro, el malo. Yo no se si ustedes lo saben, pero hay dos clases de cadejo. Si hubiera sido el negro que me sale… no estuviera contando el cuento…” (Continúa)
Historia publicada en la Revista Enlace, proyecto del Centro de Intercambio Cultural y Técnico. Cuentos de Juan Ríos. Foto/El Cadejo, por Carlos Aguirre. Enlace No. 77
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Jul 01 2007
Enlace, el esfuerzo por escribir el sabor de la palabra hablada
Uno de los propósitos de mi blog siempre ha sido, además de recontar historias escuchadas en Nicaragua o enviadas por mis lectores, tratar de enlazar y dar a conocer sitios webs que rescatan el sabor de nuestro pueblo y valoran la importancia de nuestras tradiciones.
Teniendo en cuenta que los blogueros solemos alcanzar una audiencia que otros sitios webs tradicionales tal vez no logran llegar por la dinámica con que trabajamos, quisiera referir los archivos de la Revista Enlace por su rico contenido cultural y como han escrito sus editores,
por el esfuerzo muy particular de valorar el conocimiento empírico producto del trabajo, del ver, del escuchar, de la vida y darle transcendencia con el respaldo de la ciencia y el lenguaje escrito, sin cambiarle el sabor a la palabra hablada.
Algunas joyas encontradas en sus archivos:
“….La noche siguiente, un poco antes de medianoche el hombre, entre intrigado y curioso, se acercó a la casa de la vecina y óigame bien qué fue lo que vió: La mujer estaba rezando el Padre Nuestro al revés. Dió tres vueltas hacia atrás y dijo: Abajo carne. Abajo carne Abajo carne.
¡Y Toda su carne se cayó al suelo!. ¡Quedó sólo su esqueleto! y de repente, ¡se transformó en mona! Después, salió a hacer su correrías, a robar a sus vecinos, pués. Cuando regresó con lo robado, se fue al mismo lugar, rezó el Padre Nuestro al derecho, dió tres mazancuepas y dijo. Arriba carne Arriba carne Arriba carne y de nuevo se convirtió en mujer, como si nada.
En medio de todo su espanto, el vecino se dio cuenta de que había descubierto a la Mica Bruja. Él le puso mente al asunto Hasta que un buen día fue a hablar con una bruja blanca, buena, pués. Ella le dijo que para castigar a la Mica Bruja, tenía que echar sal sobre su carne, cuando su vecina se volviera mona… (Continúa - Leyendas de montaña, Enlace

“….Yo fuí (Don Emilio Rivera Moreno) la primera persona que sembró tabaco en la isla (de Ometepe) hace más de 50 años. Llegué aquí sin nada, solo con las manos para trabajar. Pase diez años trabajando duro hasta que pude comprarme mis primeras tres manzanas. De ahí, con el tiempo y con mi esfuerzo me hice el mayor empresario de la isla.
Pero la gente empezó a decir que yo tenía pacto, que yo manejaba los brujos que vivían en la laguna. Y a mi me cayó en gracia eso. Les seguí la corriente. Al que me preguntaba si era verdad que yo tenía pacto con Chico Largo, le contestaba que sí, que era cierto, que yo era el intermediario de los brujos de la laguna…
La bola se fué regando y empezaron a buscarme personas que querían vender el cuerpo y el alma por dinero. Yo me tomaba las solicitudes en serio y las iba apuntando en un cuaderno. Hacía como un contrato. Apuntaba su nombre, edad, dónde vivían, su solicitud a los brujos y por cuántos años firmaban el contrato.” (Continúa - El brujo del Charco Verde, Enlace 21)
“…. -¿Es que vos no sabías que aquí, en San Juan, todas las noches de luna llena aparece el fantasma de un pirata?, por eso es que en esas noches nadie sale a la calle. Dicen que hace unos años, el finado Ray Smiths se topó con él y desde entonces quedó enfermo de convulsiones y cada vez que alguien le preguntaba por lo que había visto, pegaba gritos como un loco, señalando con el dedo hacia la laguna y se desmayaba.
Así estuvo como dos años, hasta que murió.
-Y además, -agregó la Dolly Garth- como a la media noche se ve una sombra que se mete en el viejo cementerio de los ingleses y se agacha en cierto lugar que nadie sabe exactamente donde queda porque da miedo acercarse; después, dicen que esa misma sombra sale del cementerio y se va en dirección a la laguna y se mete en un bote.” (Continúa - El fantasma del pirata - Enlace 61)

…”Eran las once de la noche. La acosté dormida en el cuarto, junto a su mamá, y yo me eché en una hamaca en la sala. No sé cuándo dormí, pero al despertar de repente eran las once y veinte. Me levanté, fui al cuarto, levanté el mosquitero… ¡y mi hija no estaba allí!
Corrí hacia una puerta y estaba trancada por la parte de afuera, corrí hacia la otra y lo mismo. Conseguí abrir una ventana, salté por ella y con un foco de tres baterías nuevas comencé a buscarla alrededor de la casa; no había nada. Entonces comencé a pedir auxilio, a gritarle a la comunidad que mi hija se había perdido, y mucha gente se despertó
y comenzó a buscarla.
Yo salí hacia el llano y sentí que se la había llevado el duende. Cuando ya había caminado como 800 metros del pueblo, me arrodillé en el suelo y le pedí al Altísimo que antes que amaneciera me ayudara a encontrar a mi hija. En ese instante algo cambió, mi cuerpo se transformó y sentí que volaba. Lugares que están a tres horas de camino los recorrí en diez minutos. Cuando bajé al suelo venía un grupo de duendes a caballo, se oía el galopar y el cansancio de los animales. Me puse en medio de la pasada y les grité:
-Duendes, yo quiero hablar con ustedes, ¡entrégenme a mi hija! (Continúa - Historias miskitas - El rapto de los duendes, Enlace 88)
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May 20 2007
Los Zahoríes
“Cuentan los indígenas que hace mucho tiempo existieron los Zahoríes, seres muy extraños de ambos sexos que tenían el poder de adivinar el futuro y el pasado de las personas. Su aspecto era deforme y feo, con un cuerpo raquítico
y una cabeza desproporcionadamente grande. Los Zahoríes tenían una ranura en forma de cruz en cielo de la boca y no podían articular palabras; se comunicaban por medio de señas y chillidos, que eran interpretados por sus familiares. Era común que permanecieran acostados, ya que el peso de su cabeza los dominaba y no les permitía andar. Los pobladores no les tenían miedo, al contrario, llegaban a consultarlos con frecuencia, pues aseguraban que el poder de la adivinación era un don verdadero. Las consultas eran pagadas y recogían mucho dinero, pero aunque siempre daban a la persona la información que buscaban, se negaban a atender a aquellas que sabían que sólo llegaban para conocerlos y burlarse de ellos.” (Fuente: House of pinol)Foto: Acrílico en tela, “Caminos de Nicaragua”: Hilda Vogl
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May 20 2007
La leyenda de la Carreta Nagua (Nahua, Náualt)
La carretanagua, sale en las noches oscuras de mi pueblo, sembrando terror entre los asustados vecinos que aunque no la ven, escuchan su infernal paso por las antiguas calles de la ciudad.
Dicen que al llegar a las esquinas se esfuma, que no dobla, más bien vuelve a aparecer despacio anunciando una muerte segura en la calle que sigue. Los valientes que se han atrevido a espiar su paso desde la oscuridad de las sombras afirman que va conducida por la Muerte Quirina. Otros insisten que nadie la guia, más que un par de bueyes flacos y huesudos. Va buscando víctimas y carga eternamente las almas en pena de las personas que gozan haciendo el mal de sus vecinos del barrio con sus chismes, maldades y venganzas.
“Por las noches en el silencio de los caminos solitarios se oye pasar la misteriosa carreta. Los perros y las personas que se atreven a ver aquella carreta nagua quedan con fiebre del tremendo susto de la aterradora visión. Algunos pierden el habla por varios días y hasta se han mencionado casos de muertos por oír el ruido del chirriante paso de la carreta. Doña Julia, habitante del Municipio de Jalapa, Nueva Segovia dice que un día vio una carreta inmensa y en ella dos pasajeros quirinas que llevaban una vela prendida en cada mano. Sus cabezas estaban cubiertas con capuchas blancas, según ella eran las animas del purgatorio. Los dos pasajeros solo decían ‘reza por mi alma’ una y otra vez. Doña Julia no aguantó, dice que la vista de le nubló y perdió el conocimiento. Recuerda que los siguientes días fueron terribles para ella debido a la terrible fiebre y por varios días perdió la voz.” (Visto en El país que se nos va)
Otras versiones:
La Carreta Bruja o Carreta Chillona ( Leyendas de El Salvador)
La Carreta sin bueyes (Leyendas de Costa Rica)
Foto: www.manfut.org
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