Archive for the 'Mi patria en Diciembre' Category

May 20 2007

Canciones navideñas

Published by Isa under Mi patria en Diciembre

Dicen que no hay navidades sin recuerdos, y no hay recuerdos sin música. Hablo de aquellas canciones que cada vez que las escuchamos logran que nos transportemos a épocas pasadas y momentos ya vividos. No hay compatriota que para este tiempo no ande tarareando las clásicas de todos: “Faltan 5 pa’ las doce”, “Yo no olvido el año viejo“, “Feliz Navidad” de José Feliciano, o “Ven a mi casa esta navidad” que tanta nostalgia nos trae, sobretodo a los que vivimos lo mejor de nuestra juventud en la década de los 80’s, y que han figurado siempre entre las favoritas de nuestra gente.

¿Y quá hay de la música nica? Aquí la letra de un par de canciones de Carlos Mejía Godoy, de aquellos agitados 70’s.

Cristo de Palacagüina (Cristo Ya Nació En Palacagüina) –

Carlos Mejia Godoy

En el cerro de la Iguana

montaña adentro de la Segovia

se vió un resplandor extraño

como una aurora de medianoche

Los maizales se prendieron

los quiebraplata se estremecieron

llovió luz por Moyogalpa

por Telpaneca y por Chichigalpa

Cristo ya nació en Palacagüina

de Chepe Pavón y una tal María

ella va a planchar muy humildemente

la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente

Las gentes para mirarlo

se rejuntaron en un molote

el indio Joaquín le trajo

quesillo en trenzas de Nagarote

En vez de oro, incienso y mirra

le regalaron según yo supe

cajetitas de Diriomo y hasta buñuelos de Guadalupe

José el pobre jornalero

Se mecateya todito el día

Lo tiene con reumatismo el tequio de la carpintería

María sueña que el hijo igual que al tata sea carpintero

Pero el cipotillo piensa “Mañana quiero ser guerrillero!”

———–
Navidad en Libertad

Carlos Mejia Godoy

FELIZ NAVIDAD, FELIZ NAVIDAD EN JUSTICIA Y LIBERTAD

FELIZ NAVIDAD

UN MUNDO MEJOR SIN MISERIA NI OPRESION

Cuando estés sentado allá en tu mesa

donde abundará vino y caviar

piensa que en la cárcel hay hermanos

que por vos luchando están

ellos no tendrán este diciembre

ni pavo relleno, ni champán

pero brindarán desde su celda

con la copa de su ideal

FELIZ NAVIDAD, FELIZ NAVIDAD

EN JUSTICIA Y LIBERTAD

FELIZ NAVIDAD UN MUNDO MEJOR

SIN MISERIA NI OPRESION

Esa metralleta de juguete

que te trajo este año Santa Claus

es el aguinaldo cariñoso, que nos manda el tío Sam

hoy necesitamos más escuelas, más cultura,

más educación,

son más importantes cien maestros

que un blindado batallón

FELIZ NAVIDAD, FELIZ NAVIDAD

EN JUSTICIA Y LIBERTAD

FELIZ NAVIDAD

UN MUNDO MEJOR

SIN MISERIA NI OPRESION

Cuando desempaques tus regalos

niño de lujosa vecindad,

piensa en tantos niños que no saben para que es la Navidad

Piensa en el chavalo limpiabotas

que su noche buena pasará,

en una banqueta dura y fría del atrio de Catedral

FELIZ NAVIDAD, FELIZ NAVIDAD UN MUNDO MEJOR EN JUSTICIA Y LIBERTAD

FELIZ NAVIDAD UN MUNDO MEJOR SIN MISERIA NI OPRESION

Tiene que venir pronto ese día

cuando ya no sea la Navidad

sólo el privilegio de los ricos

sino de la humanidad

que venga Venancio, Pedro y Mincho

la Maruja, Lencho y Pantaleón

vamos a cantar el villancico de nuestra liberación

FELIZ NAVIDAD, FELIZ NAVIDAD EN JUSTICIA Y LIBERTAD

FELIZ NAVIDAD UN MUNDO MEJOR SIN MISERIA NI OPRESION

Feliz Navidad niños de mi pueblo, Feliz Navidad niños del mundo!

Más enlaces con música nica

Banco Central

Música nica/Yoyita

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Oct 20 2006

Diciembre de mis recuerdos

Published by Isa under Mi patria en Diciembre

Tú que estás lejos
de tus amigos
de tu tierra y de tu hogar
y tienes pena,
pena en el alma
porqué no dejas de pensar.

Tú que esta noche
no puedes
dejar de recordar,
quiero que sepas
que aquí en mi mesa
para Ti tengo un lugar.

En aquellos diciembres de mi niñez, las primas recorríamos la casa entera de los tíos inventando juegos y descubriendo secretos empacados en papel de regalo. A medida que iban llegando, otros miembros de la familia colocaban sus obsequios al pie del árbol de Navidad para deleite de nosotras que llenas de curiosidad no queríamos perder ningún detalle. La tele con su imagen en blanco y negro interrumpía de vez en cuando nuestros juegos para alegrar el ambiente con algún comercial de moda que cantábamos de memoria: En el nuevo año venidero, se lo deseamos placentero, saboreando la vida por entero…. Los primos varones se entretenían afuera, en la calle, aprovechando la fumadera de “los grandes” que entre tragos, boquitas y música se divertían observando a los muchachos encender candelas romanas, bombas y triquitracas que explotaban una tras otra dejando en el pavimento los rastros de pólvora, periódicos y uno que otro cachinflín que se había escapado y no había explotado a tiempo en su apretada envoltura roja.

Yo no olvido el Año Viejo
porque me ha dejado cosas muy buenas
me dejó una chiva, una burra negra
una yegua blanca y una buena suegra…

Finalmente, después de tantos cohetes, pepsi-colas, juegos, abrazos de media noche, Misa de Gallo y ojos cansados, venía mi hora favorita: la cena familiar. Nos reuníamos las diferentes generaciones en una enorme mesa decorada para la ocasión, donde relucían y llamaban mi atención unas grandes manzanas coloradas y racimos frescos de uvas, frutas que no se acostumbraba ver en el país más que para esas fechas. Kilométrica para mi estatura, nuestra mesa parecía alargarse un poco más cada año a medida que los primos mayores se casaban y nuevos parientes pasaban a formar parte de nuestra familia. En el lugar de honor de la mesa se sentaba la abuelita con sus hijos a ambos lados. De mayores a menores, el otro extremo de la mesa era territorio reservado para nosotros, los chavalos y los “jóvenes de corazón” que entre bromas y sonrisas insistían que de ese puesto nadie los movía.

Comenzaban las presentaciones, los discursos, el brindis. No faltaba el primo bohemio que levantando su copa y declamando sus versos erizaba la piel y robaba la atención incluso de los más pequeños:

Por esa brindo yo, dejad que llore,
y en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que llora y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.

Por la anciana infeliz que sufre y llora
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella
por mi Madre bohemios, que es dulzura
vertida en mi amargura
y en esta noche de mi vida, estrella…

Al igual que los amigos del poeta, nuestra mesa también callaba no queriendo profanar el sentimiento nacido del dolor y la ternura.

Rompía el silencio los aplausos, los gritos, la algarabía. Las manzanas y las uvas una por una desaparecían de los centros de mesa como si disfrutaran saltando de mano en mano entre los chistes y las risas de los presentes: “ella se llevó una”, “yo vi que se la metió en la cartera”, “vos ya te comiste dos, no te las comás todas!”. Venía enseguida la delicia de la noche, el pavo o chompipe, con el relleno preparado para la ocasión de manos y esfuerzo de las tías. Sabíamos que después de la comida vendría el riquísimo Pío V, cuyo “quinto” había sido substituído cariñosamente con el nombre de la tía quien con tanto cariño lo preparaba año tras año, inmortalizando de esa manera su receta en nuestras vidas.

Aún recuerdo a las tías, las manzanas, la alegría y una que otra nota de esta mi canción preferida…

Me perdonan que me vaya de esta fiesta,
pero hay algo que jamas podré olvidar,
una linda viejecita que me espera
en la noche de esta eterna navidad…
Faltan 5 pa’ las doce…

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