“…Dice la tradición que durante el período colonial vivió en aquella zona Francisco Rodríguez, más conocido como Chico Largo, un joven alto, flaco, fuerte de ojos negros, cabellos lacios, nariz afilada y labios finos. Chico gustaba de pasear a caballo por la noche, y jamás se le conoció relación con mujer alguna, lo que acrecentaba el misterio en torno a su figura…
Chico Largo era un chamán muy poderoso, descendiente de los brujos indígenas más sabios, que tuvieron que irse de Rivas al llegar los colonizadores españoles, encabezados por Gil González Dávila, y cuyos descendientes viven aún en la isla. Al parecer, Chico Largo poseía increíbles poderes sobrenaturales y a él acudían tanto nativos como colonos en busca de sus favores mágicos.
Cuando alguien hacía un pacto con Chico Largo para obtener cualquier deseo, el brujo utilizaba sus artes para lograr lo solicitado; pero si una vez obtenido el favor no respetaban dicho pacto, éste los conducía a un extraño lugar, una especie de ciudad subterránea situada en torno a la Laguna Verde y conocida por los lugareños como El Encanto.
Lo verdaderamente insólito es que algunos cazadores que se han perdido en la zona mientras perseguían a alguna presa entre los bosques de la Laguna Verde, aseguran haber llegado a ese lugar.
Según la leyenda, en aquella ciudad, los traidores al pacto, eran convertidos en animales y esclavizados.
Lo curioso es que la leyenda de los hombres transformados en animales se mantiene hasta nuestros días, y algunos carniceros de Ometepe juran haber descubierto en algunos novillos y vacas sacrificadas, dientes de oro.
Lo más curioso de esta historia es que aún en la actualidad se producen extraños fenómenos o encuentros con misteriosas entidades en la isla, interpretados por los nativos como obra de Chico Largo.”
Miguel Blanco
Fragmento de “Ometepe, la isla del fin del mundo”
El Nuevo Diario, 29 de diciembre, 1999
Esta y otras fotos de Ometepe pueden ser vistas en Intur