Archive for the 'Cuentos y leyendas de R.A.A.N y R.A.A.S' Category

Jan 06 2010

La leyenda miskita de Cotón Azul

“En cierto pueblo miskito ya olvidado, vivía un joven muy apuesto al que todos llamaban Cotón Azul, porque sólo usaba cotonas de ese color. Este joven aparte de amar las cotonas azules, amaba la poesía y la música también.

Un día, mientras paseaba en la montaña, observó una bella guitarra colgando de la rama alta de un ceibo precioso. Lo primero que se le ocurrió fue ir y descolgar la guitarra, pero tuvo miedo que esa guitarra perteneciera a algún espíritu malo y mejor salió corriendo.

Al día siguiente volvió a pasar por ese mismo lugar para ver si la guitarra todavía estaba allí y en efecto así fue, esta vez también decidió huir. Pero el sitio y la guitarra tenían una atracción increíble y algo lo llevó a ir por tercera vez al lugar y como la tercera es la vencida, tomó la guitarra y comenzó a ejecutarla.

Lo hacía tan bien que parecía que esa guitarra le hubiese pertenecido siempre. Pronto su fama corrió por todo el pueblo. Durante ese tiempo el rey Albriska estaba muy triste: su hija había sido raptada por Ligua (un tritón). El rey lloraba mucho por ella, pues era su única hija. Pronto el hombre más sabio del pueblo llegó a ver al rey y le dijo que un joven apuesto, humilde, poeta y músico llamado Cotón Azul, podría salvar a su hija.

Inmediatamente mandó a llamarlo y Cotón Azul se presentó ante el rey. El rey le ordenó buscar a la princesa y que luego podría pedir la recompensa que quisiera. Cotón Azul mandó a pedir que le prestaran una barca para buscar a la princesa Laika en el río, los súbditos del rey iban con él y la buscaban por todos lados. Cuando estaba cerca el fin del río, Cotón Azul comenzó a tocar su guitarra y lentamente del río surgió Ligua con al princesa en sus brazos.

Cotón Azul no dejó de tocar su guitarra y los siervos se dispusieron a quitar a la princesa de los brazos de Ligua sin hacer mucho ruido, pues al parecer la música de la guitarra hacía que Ligua se quedara dormido.

Laika, la princesa, regresó al palacio y el rey recordó que debía cumplir la promesa que le hizo a Cotón Azul…el joven pidió casarse con la princesa y el rey, como buen miskito que era, cumplió. Cotón Azul fue el sucesor del rey, fue excelente con su pueblo. Con su humildad y espíritu de trabajo hizo la felicidad de su reinado.”

Escrito por Inditas bonitas, de Lo que corre por mis venas

Otra versión de esta leyenda: Tradición oral en Nicaragua

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May 23 2007

Cuentos de nuestra Costa Atlántica

Los duhindu de Kambla
(cuento miskito)

“Hace muchos años, cuando en Kambla todavía no vivía mucha gente y todavía no sabían nada de plantas medicinales y no existían curanderos y sukias, vivían allí muchos duhindu (duendes). Ellos vivían en el monte, apartados de las casas de las personas. Sólo de noche salían haciendo bulla y chiflando para llamar a la gente. Cuando había bastante luna, se les miraba entre los árboles como hombrecitos pequeños. De vez en cuando agarraban un caballo para montarlo. No lo dejaban descansar ni un minuto y al día siguiente lo encontraron muerto.

Un día desapareció un joven de la comunidad. La madre lo buscó en todos lados pero no pudo encontrarlo. Lloró, preguntó a todos si no lo habían visto, pero nadie sabía algo del joven. Después de 15 días apareció milagrosamente de nuevo, pero había cambiado bastante. Estaba delgado y pálido, no quería ni comer ni hablar. Estaba como enfermo. No existían todavía los curanderos, así que no sabían qué remedio darle para curarlo.

Con el tiempo se dieron cuenta que los duhindu tenían algo que ver en ese asunto. Uno de ellos llegó una noche y chiflando llamó al joven. Con la fuerza lograron que no saliera de la casa para que el duhindu no se lo pudiera llevar de nuevo. Pasaron los años y la gente de las comunidades aprendió a utilizar el poder de las plantas, a curar enfermos y hacer remedios.

Así lograron liberar al joven del poder del duhindu. Con el apoyo de los curanderos y con rituales limpiaron toda la comunidad de Kambla y todos los duendes se fueron de ese lugar. Hoy en día casi ya no hay duendes en Kambla. Solamente en un crique pequeño que queda detrás de la comunidad se escuchan a veces chiflidos de un duhindu que todavía anda por allí.”

Florencia Hernández (Kambia, 26/6197) (recopilado por Christían Schnar)

El cuento anterior es uno de las tantas historias nicaragüenses que pueden ser leídas en el sitio de don Eduardo Manfut, una de las páginas más completas referentes a Nicaragua, y cuyo trabajo y dedicación admiro desde hace algunos años.

“Paisaje de la Costa Atlántica” – Cuadro de Rosa Delia Lopez, artista primitivista nicaragüense.

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