Archive for the 'Cuentos y leyendas de Masaya y Granada' Category

May 20 2007

El Barco Negro

Isletas de Granada - Lago Cocibolca, Nicaragua

 

Cuentan que hace mucho tiempo, ¡tiempales hace! Cruzaba una lancha de Granada a San Carlos y cuando viraba de la Isla Redonda le hicieron señas con una sábana.
Cuando los de la lancha bajaron a tierra sólo ayes oyeron. Las dos familias que vivían en la isla, desde los viejos hasta las criaturas, se estaban muriendo envenenadas. Se habían comido una res muerta picada de toboba.
¡Llévennos a Granada!- les dijeron. Y el capitán preguntó:
¿Quién paga el viaje?
No tenemos centavos, dijeron los envenenados, pagaremos con leña, pagaremos con plátanos.
¿Quién cortará la leña? ¿Quién cortará los plátanos? dijeron los marineros.
Llevo un viaje de chanchos a Los Chiles y si me entretengo se me mueren sofocados, dijo el capitán.
Pero nosotros somos gentes, dijeron los moribundos.
También nosotros, —contestaron los lancheros—. Con esto nos ganamos la vida.
¡Por Diosito! —gritó entonces el más viejo de la isla— ¿No ven que si nos dejan nos dan la muerte?
Tenemos compromiso, dijo el capitán. Y se volvió con los marineros y ni porque estaban retorciéndose, tuvieron lástima. Ahí los dejaron. Pero la abuela se levantó del tapesco y a como le dio la voz les echó la maldición:
¡A cómo se les cerró el corazón se les cierre el lago!
La lancha se fue. Cogió altura buscando San Carlos y desde entonces perdió tierra. Eso cuentan. Ya no vieron nunca tierra. Ni los cerros ven, ni las estrellas. Tienen años, dicen que tiene siglos de andar perdidos. Ya el barco está negro, ya tiene las velas podridas y las jarcias rotas. Mucha gente del lago los ha visto. Se topan en las aguas altas con el barco negro, y los marinos barbudos y andrajosos les gritan:
¿Dónde queda San Jorge?¿Dónde queda Granada?
… Pero el viento se los lleva y no ven tierra. Están malditos.


(Contado por una mujer de Zapatera a Pablo Antonio Cuadra, 1930)

Tomado de Pablo Antonio Cuadra y Francisco Pérez Estrada: Muestrario del Folklore nicaragüense. Fondo de Promoción Cultural - Banco de América (Serie Ciencias Humanas No. 9), Managua 1978.

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May 18 2007

Cuentos de Monimbó

Con una imaginación fantástica, los pobladores del barrio de Monimbó en la ciudad de Masaya son famosos por sus cuentos de ceguas y micas o chanchas brujas.

Narra don Juan Bautista Jiménez Ortiz tallador artista de dicho lugar que “en aquellos tiempos, Monimbó se alumbraba con candiles, la gente pasaba y decía ‘buenas noches’ y se acostaba temprano, pero a medianoche se escuchaban pasos arrastrados en los senderos a orillas de las casas. Era la chancha bruja, cuyo sitio preferido para asustar era de Las Cuatro Esquinas una cuadra arriba.

A mí me tocó vivir esa experiencia. Resulta que yo tenía una mi novia en San Juan, ahí por donde está ahora el Estadio Roberto Clemente. Una vez regresaba a eso de las diez u once de la noche de la visita y tenía que pasar por fuerza en ese lugar. No había luz sólo candilitos en ciertos lugares y una que otra lámpara de carburo.

Venía con temor pero haciéndome el muy hombre. De repente sentí que todo el cuerpo me vibró, oí el hociquear del animal cerca de mí y pasar su sombra. Me dio terror escuchar ese ruido, porque ya sabía a ciencia cierta que era el animal que representaba al Diablo. ¿Cómo fue ese ruido? Era como si el animal estuviera lanzando horribles ronquidos. Como pude corrí hacia mi casa y lo primero que hice fue pegar un grito: ¡Papá!, porque sabía que mi padre, que es pariente del difunto Victoriano Chávez, me podía defender en aquel trance. “¿Qué te pasa?”, me preguntó. Pues que me salió la chancha bruja, le digo. “Eso se te nota pues traes cara de miedo —me dice— vamos a ver eso (salió). Ahí no hay nada”. Pero yo temblaba de temor, él se fue le dio la vuelta a la manzana y volvió al mismo lugar: nada había.

Según narra D. Enrique Peña Hernández en su libro Folklore de Nicaragua, estas apariciones infernales aprovechan la oscuridad de las noches, el ambiente de superstición y la imaginación de los pobladores para asustar a los tunantes con el objeto de causar daño por causa de venganzas, celos, despechos o enemistades y hasta efectuar robos y raterías a sus anchas.

Historia de Juan Bautista Jiménez es un fragmento de “El famoso tallador que hizo pacto con el diablo” de Mario Fulvio Espinosa publicado en La Prensa, 24 de julio 2005.

Cuadro: “Pueblo“, de Manuel García Moia, pintor primitivista nicaragüense.

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May 18 2007

El llanto de la serpiente

“Una serpiente encantada vive en las aguas de la Laguna de Masaya y hay quienes dicen que la han visto flotando y la describen con barba larga y cachos. La leyenda cuenta que dos jovencitas estaban enamoradas del hijo del Cacique Tenderí, una de ellas era correspondida, la princesa de Jalata y la otra no.

La no correspondida se juntó con otras tres amigas para conquistar al hijo del cacique y en esa búsqueda se dirigió a una adivina, quien le dijo que arriba en la montaña (donde ahora es la laguna), vivía una serpiente que mantenía encantado al hijo del cacique y mientras ella viviera, el amor del joven nunca sería de otra mujer. Por ello tenía que amarrar a la serpiente en el tronco de un árbol de guácimo con los cabellos de las cuatros mujeres hasta que la serpiente muriera y se rompiera el encanto. Una vez amarrada la serpiente empezó a llorar y llorar, pero nunca murió, fue tanto su llanto que sus lágrimas formaron lo que es hoy la Laguna de Masaya.”

Miguel Flores

Fragmento de “La serpiente encantada y otras leyendas”

La Prensa, 26 de enero, 2003

Foto: www.ineter.gob.ni

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May 16 2007

El misterioso Volcán Masaya

Plaza Oviedo, puesta del sol -Volcán Masaya

(Foto: www.ineter.gob.ni)

Crecí observando de lejos al Volcán Masaya, activo coloso rodeado de misterio y creencias que nos traslada como una máquina del tiempo a la época de nuestros antepasados indígenas, de aquellos que con ánimos de conquista recorrieron Nicaragua y al encuentro entre ambos.Se dice que desde épocas de antaño el Volcán Masaya fue escenario de ritos y ceremonias donde vírgenes y niños eran sacrificados a los dioses. Cuando vinieron los Españoles comentaban entre sí la extraña historia de que una mujer vieja aparecía en el fondo del cráter rebelándoles a los indígenas secretos de la naturaleza y animando a los caciques a rebelarse contra ellos. Los nuevos inmigrantes, supersticiosos ante este misterio, consideraron que el lugar estaba embrujado y decidieron colocar una cruz para conjurar al demonio en el lugar bautizado por Francisco de Bobadilla como la boca del infierno.

Aún hoy en día, se dice que el famoso cráter del volcán Masaya, es escenario de pactos peligrosos realizados entre algunos pobladores y el Maligno. Personas pobres y desesperadas que de un día a otro amanecen siendo dueños de propiedades, negocios y grandes sumas de dinero. Se dice también, que el lugar en sí es celoso de su vegetación ya que si alguien corta alguna fruta, no encuentra el camino de regreso, pierde el sentido de orientación, y jamas logra encontrar la salida.

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