May 16 2007
Las luces misteriosas del Volcán Maderas
Es toda una aventura viajar a la Isla de Ometepe, uno de los lugares turísticos más visitados de Nicaragua hoy en día. En general, llegar a la isla no toma más de una hora. Sin embargo, inolvidable es el recuerdo de pasar el día contemplando a los volcanes Concepción y Maderas siendo testigos eternos de la majestuosidad del Gran Lago de Nicaragua que los rodea.
La isla de Ometepe está llena de misterios. No sólo es conocida por sus jeroglifos, lagunas escondidas y leyendas, sino también por las brillantes luces que se dejan ver por los desconcertados lugareños de vez en cuando:
“Eran aproximadamente las ocho y media de la tarde cuando, desde toda la isla pudo observarse un gran resplandor. Podemos imaginar el terror que embargaría a los habitantes de una isla volcánica al observar como en plena noche se produce un gran resplandor en la cumbre de uno de los volcanes. Uno de esos volcanes, el Concepción, tuvo su última y violenta erupción en 1957, y los mayores de la isla todavía recuerdan aquella noche de fuego y muerte en la isla. Afortunadamente el resplandor que salía del volcán Maderas no era anuncio de un movimiento sísmico, si no de algo extraño.”
Eduardo Emilio Gómez, uno de los testigos entrevistado por AÑO/CERO observó el incidente desde la población de Moyogalpa: ‘Después del resplandor –explica Eduardo a AÑO/CERO en exclusiva- vimos salir una esfera de luz blanca, muy grande, enorme, del interior del volcán. Empezó a subir, y subir, sin hacer ruido, hasta que se perdió entre las nubes…’ Recordamos entonces que desde tiempos inmemoriales aquellos volcanes habían sido considerados morada de los dioses. De hecho el nombre nahualt de el Maderas, Coatlán, significa literalmente ‘lugar del sol’ o ‘Lugar donde vive el Sol’. ¿Qué tipo de ’sol’ vive en ese volcán?
Aquella misteriosa esfera, que surgió de la laguna del Coatlán, y el resplandor que la precedió, fueron observados desde prácticamente toda la isla. A la mañana siguiente un grupo de campesinos audaces treparon hasta la cima del Maderas para investigar, pero no encontraron ninguna pista que pudiese identificar la naturaleza de aquel extraño objeto que, en el silencio más absoluto, había surgido de las entrañas de la laguna volcánica. Sin embargo, y como era de esperar, algunos campesinos supersticiosos susurraron un nombre… ‘esto es cosa de Chico Largo…’
Fragmento “La isla del fin del mundo” por Miguel Blanco/Mundo misterioso
Fotos: www.punchdragon.com / www.discovernica.com



