May 20 2007

Los pechos de Ometepetl

Cuenta la leyenda que hace muchos años, en la zona hoy mejor conocida como la Isla de Ometepe, los habitantes indígenas de esa región tenían leyes muy estrictas y no permitían que sus tribus se mezclaran entre sí para formar una nueva descendencia. Sin embargo, una tarde, un hombre joven, fuerte, de nombre Nagrando y perteneciente a la tribu de los Nagrandanos, caminando por la zona encontró su destino en los ojos de Ometepetl, quien pertenecía a la tribu de los Niquiranos. Aún sabiendo que hablarle a la joven no era conveniente, Nagrando no pudo evitar caer hechizado ante la sonrisa de la bella muchacha, ni sentirse turbado ante su deslumbrante belleza. La hermosa Ometepetl de igual manera, quedó perdidamente enamorada del joven guerrero arrebatada por su fuerza y su belleza física.

A escondidas se encontraban, lejos del mundo, para entregarse a un íntimo abrazo que sólo a ellos pertenecía. Sin embargo, un día fatídico fueron descubiertos por un cazador que avisó al cacique de la región. Los muchachos asustados decidieron huir, buscando ayuda entre sus amistades con la esperanza de poder vivir su amor en un lugar seguro. Desesperados ante el inminente castigo y sufriendo porque no querían ser separados, prefirieron quitarse la vida en un ritual que los uniría, inmortales, a través de leyendas, historias y recuerdos. Ambos se cortaron los pulsos, y el lago Cocibolca que rodea la Isla de Ometepe, no es más que la sangre derramada por los dos jóvenes. Los volcanes Concepción y Maderas, son los pechos de Ometepetl quien cayó sin vida en ese mismo lugar, y la Isla es el cuerpo de Nagrando, yaciendo para siempre junto a ella.

Addendum: Escribo aquí el fragmento de la versión escrita por Angélica Martinez R. publicada en El Nuevo Diario (1ro de diciembre, 2005)

“Continuaron encontrándose sin que nadie lo supiera hasta que un día la pareja fue vista por los heraldos del teyte niquirano. Ellos corrieron a contárselo al padre de Ometepetl, quien enfurecido mandó a un grupo de guerreros a perseguir a los enamorados para que trajesen cautiva a la joven y dieran muerte a Nagrando. Los novios, al saber que eran perseguidos, pidieron ayuda a los dioses, pues sabían que las leyes dictadas por los caciques eran inexorables. Éstos los guiaron hacia un lugar seguro, pero la persecución tardó varios días y convencidos de que la muerte era inminente, decidieron quitarse la vida cortándose los pulsos. El cielo se oscureció, se desataron tormentas, cayeron rayos, meteoros y estrellas fugases cruzaron el espacio, mientras los dos desventurados yacían a cierta distancia uno del otro, porque Nagrando antes de morir dio varios pasos, en tanto que Ometepetl quedó en el mismo lugar.Cipaltomal conmovida, tomó su prendedor y se lo puso en el pecho a Ometepetl. Poco después, a la india se le fueron creciendo los pechos hasta formase los dos volcanes: Concepción y Maderas.Se calmaron los vientos huracanados. La india es ahora la Isla Ometepe, Nagrando es la imponente Isla Zapatera, el valle de Coapolca, nuestro Gran Lago de Nicaragua, formado con la sangre de aquellos jóvenes aborígenes. Los dioses le dieron castigo a los perseguidores convirtiéndolos en las isletas de Granada y Solentiname.” (narrado por Berman Gómez, el primer guía turístico bilingüe que tuvo la isla)

Foto: La Isla de Ometepe con los Volcanes Concepción y Maderas/ the timeshare beat/Visita Nicaragua

Comments are closed at this time.